Adrien de Gerlache era un joven oficial de la marina belga y encabezó la primera expedición que pasó un invierno en la Antártica. Su barco, el Belgica, fondeó en Punta Arenas el 1 de diciembre de 1897 para cargar carbón, agua y víveres. A bordo iban dos hombres que después serían famosos: el primer piloto noruego Roald Amundsen y el médico estadounidense Frederick Cook.
Durante dos semanas el pueblo los trató como celebridades. Los oficiales se alojaron en el Hotel de France, en calle Roca; el gobernador recibió a Gerlache en la Gobernación, frente a la plaza, y los bomberos voluntarios les prestaron su cuartel. Un vecino francés les regaló dos palomas mensajeras. A los pocos días una se escapó de su caja y volvió sola a su palomar en la ciudad, sin mensaje.
El Belgica zarpó el 14 de diciembre. En marzo de 1898 quedó atrapado en el hielo del mar de Bellingshausen y pasó un año preso, con la noche polar y el escorbuto a bordo; en el viaje murieron dos hombres. Se liberó en marzo de 1899 y el 28 de ese mes entró a Punta Arenas haciendo agua, cuando la prensa extranjera ya lo daba por perdido.
Fue la primera expedición antártica que salió de Punta Arenas y volvió a ella. El hotel ya no existe: en su esquina se levanta un edificio de departamentos de 1981.