Bernardo Philippi era un naturalista prusiano, nacido en Charlottenburg en 1811, que llegó a Chile juntando plantas, animales y fósiles para museos europeos. Iba a bordo de la goleta Ancud en 1843, cuando Chile tomó posesión del Estrecho. Después levantó un mapa de Chiloé y, desde 1848, reclutó colonos alemanes para el sur; su hermano, el naturalista Rodulfo Amando Philippi, viajó a Chile en el mismo barco que una de esas partidas.
En 1851 el motín de Cambiaso arrasó Punta Arenas y mató al gobernador Benjamín Muñoz Gamero. El 15 de mayo de 1852 nombraron a Philippi gobernador de la colonia en ruinas; según una versión, el cargo fue un castigo por haber traído colonos protestantes.
No alcanzó a durar el año. Salió hacia el interior con unos pocos hombres a reunirse con un jefe indígena y nunca volvió. Su cuerpo jamás apareció. Memoria Chilena dice que se le dio por muerto a manos de tehuelches que buscaban vengar lo ocurrido en 1851, cuando cuatro aónikenk fueron ejecutados durante el motín; otra versión cuenta que un cargador confesó después que el grupo fue muerto en represalia. En la Costanera, el monumento a los tripulantes de la Ancud recuerda el viaje que hizo.