Benjamín Muñoz Gamero era de los marinos más preparados de la Armada de su tiempo. Se formó dos años en la Marina británica, conocía los canales del sur como pocos y en 1849 exploró a machete los lagos Llanquihue y Todos los Santos. Escribía también: un diccionario naval y estudios sobre el clima del Estrecho.
En abril de 1851 asumió como gobernador de Magallanes, a los 34 años. Punta Arenas era entonces una colonia penal de algunos cientos de habitantes, todas las casas de madera, alrededor de una explanada que llamaban plaza Esmeralda. Al poco tiempo dibujó un plano del pueblo y le advirtió al gobierno que no se podía colonizar con presos. No lo escucharon.
El 21 de noviembre el teniente Miguel José Cambiaso se amotinó con la guarnición. Muñoz Gamero huyó en un bote con un solo remo, el viento lo tiró a Tierra del Fuego y volvió. Lo apresaron y a comienzos de diciembre lo fusilaron por la espalda, junto al capellán Gregorio Acuña. Su cuerpo fue quemado en una hoguera.
Años después, el gobernador Óscar Viel le puso su nombre a la plaza principal, el centro de Punta Arenas hasta hoy.