Chumjaluwün, conocido como Mulato, es recordado como el último gran jefe aónikenk, y por un tiempo Punta Arenas le tuvo cariño. Hijo de Casimiro Biguá y hermano de Papón, encabezó a su gente desde 1892. En 1893 el gobernador Manuel Señoret le dio un permiso provisorio para ocupar 10.000 hectáreas fiscales en el valle del río Zurdo, cerca de la frontera con Argentina. Ahí criaba caballos, ovejas y vacunos, y vendía caballos amansados en Punta Arenas.
Hacia 1900 un grupo de vecinos le ofreció un almuerzo de homenaje en el Hotel de France. La foto se guarda en el archivo del Museo Regional de Magallanes; Martinic dice que un homenaje así a un jefe indígena no se había hecho antes ni se repitió después.
El permiso nunca se hizo definitivo. En 1905 el fisco remató esas tierras y se las adjudicó la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, la gran compañía ganadera de los Braun. Mulato viajó a Santiago a hablar con el presidente Germán Riesco y volvió solo con palabras amables. En ese viaje su familia se contagió de viruela. Murió en 1905, poco después de volver al Zurdo, y buena parte de su comunidad murió con él.