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Cementerio Municipal Sara Braun

Avenidas de cipreses, mausoleos de los barones de la lana y la animita del Indiecito, cubierta de placas de agradecimiento.

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Estás en el Cementerio Municipal Sara Braun, abierto en 1894. Se entra por un pórtico que pagó Sara Braun y que se levantó entre 1918 y 1923. Dicen que sus puertas centrales no se abren desde el funeral de ella, aunque el historiador Mateo Martinic no encontró nada de eso en su testamento. Adentro hay avenidas de cipreses recortados como muros verdes, y los barones de la lana descansan en mausoleos de mármol, junto a marineros, pioneros e inmigrantes de medio mundo. Es Monumento Histórico desde 2012. Busca la animita del Indiecito, cubierta de cientos de placas de agradecimiento.

Fuente: Wikipedia en español, «Cementerio municipal de Punta Arenas». · Chile Travel (Sernatur), «Cementerio Municipal de Punta Arenas, uno de los más bellos de Chile», blog, 2024. · Meteored Chile, «Cementerio Municipal Sara Braun: conoce su historia y cómo visitar este importante atractivo de Punta Arenas», 2024. · Chilevisión, «¿Será cierto? El increíble mito que vincula el cementerio de Punta Arenas con Gabriel Boric», 2021. · El Cuaderno Digital, «El Indiecito de Punta Arenas», 25 de septiembre de 2018.

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Historias

Documentado

El Indiecito Desconocido

En 1929 una faena de mármol en la isla Diego de Almagro fue atacada y murió un guardia, David Leal. Según la investigación de Carlos Baeriswyl, poco después se encontró muerto en las cercanías a un hombre indígena no identificado. Sus restos se trajeron a Punta Arenas y se sepultaron junto a los de Leal, en una tumba sin lápida.

Una década más tarde se puso una placa: «El indio desconocido llegó desde las brumas de la duda histórica y geográfica». En 1967 una vecina, Magdalena Vrsalović, le atribuyó un favor y promovió un monumento; la estatua de bronce de Edmundo Casanova se instaló el 18 de diciembre de 1969.

Hoy es una de las animitas más queridas de la ciudad: la gente viene a pedirle ayuda y deja velas, flores, monedas y placas pidiendo trabajo, salud o un buen viaje. La Cruz Roja recoge las ofrendas en dinero para obras de caridad.

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Aquí se cuenta

La puerta que nunca se abre

Sara Braun pagó el gran pórtico del cementerio, levantado entre 1918 y 1923, más de treinta años antes de su muerte en 1955. La leyenda dice que puso una condición: que la puerta central no se abriera nunca más una vez que su féretro la cruzara. Hay quienes agregan que solo volverá a abrirse para un presidente, o un premio Nobel, nacido en Magallanes.

Ningún documento lo confirma. El historiador Mateo Martinic, que leyó su testamento, no encontró ese pedido y dice que la historia es un mito. La contamos así: como algo que la gente de aquí dice.

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Personajes de este lugar

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